Especial coronavirus

Daniella Saettone: “El día que podamos salir, el mundo será diferente”

- 03 de mayo de 2020 - 00:00
Daniella Saettone. Psicóloga clínica y Magíster en Terapia Familiar
Foto: Cortesía de la entrervistada

La experta peruana asegura que si estamos constantemente en estado de alerta, el cuerpo pierde fuerza. Luego, dice, está la otra parte, que consiste en la pérdida de la sensibilidad.

Para Daniella Saettone, psicóloga clínica y magíster en terapia familiar, la salud mental viene de un proceso de hábitos que hay que poner en práctica a fin de lograr un equilibrio interno, sin importar que una situación externa genere el caos en una sociedad.

En tiempos de cuarentena frente al riesgo del covid-19, Saettone, peruana, propone que las personas desarrollen una agenda de actividades organizadas; motivar empatía con los demás, pero, sobre todo, reconocer que no todas las familias de la región tienen las comodidades básicas para afrontar el aislamiento.

Daniella, quien también es artista en su país natal, en su reciente disco titulado Una vez me volví loca (2019) aborda temas de salud mental problemas que ella misma ha afrontado en la vida, pero que sin duda también son parte del universo psicológico de todas las personas, porque al darse la licencia de tener una “locura temporal”, siempre será lo más sano.

¿Qué tan importante es la salud mental en tiempos en los que mucha gente tiene miedo?
Todo se resume en una palabra, empatía. Es saber que existe otra persona además de uno mismo. Hace unos días un compañero de trabajo me contó que estaba saliendo a la calle sin protección (mascarillas y guantes). Pero su hermana le reclamó para que vaya protegido. Pero él le respondió: “Si me enfermo, pues me enfermo”. No, no es así, pues si él se enferma los contagia a todos, eso es falta de empatía.

Quizás esa es la causa de la propagación del virus en varias ciudades, pues ya se sabía que era altamente contagioso. La gente no tomó conciencia de quedarse en su casa, de tomarse en serio las recomendaciones. Ahora, el pánico también está en el encierro del hogar al tratar a diario a las personas con las que uno convive.

En ese sentido, ¿sería como un reencuentro en las familias?
Sí, es un reencuentro. No debería ser así, a menos que la vivienda sea muy pequeña. Por ejemplo, yo vivo con mi hermano, mi madre y la señora que me cuidó de pequeña. No nos vemos mucho, solo a la hora de comer. Es cuestión de organizar la rutina, tener un norte y avisar a los demás de las actividades. Decir que a tal hora cenamos, así hay un orden.

¿Cómo hacer para que la gente no se autogestione con el miedo excesivo?
Hay personas que por necesidad de compañía, tienen el televisor encendido todo el día con noticias. Quizás podría alternar con un canal de música, o la radio, es preferible. Hacer lo que se conoce como “la dieta de las redes sociales”. Y si desea, le añade la “dieta de los medios”. Es lo primordial, porque hay que evitar el exceso de noticias, al observar a cada rato los registros de fallecidos. Porque una cosa es informarse, pero también hay un morbo.

¿Influyen los videos de WhatsApp, audios anónimos y textos con información falsa?
Sí, porque aparte de que las imágenes están poniendo lentos los sistemas en el mundo, también hay autosugestión. Porque puede ser que uno desarrolle síntomas, y solo es una gripe fuerte, porque bajan las defensas.

Entonces sube la hormona del cortisol, que es venenosa y la tenemos todos. Ahora, si estamos constantemente en estado de alerta, el cuerpo pierde fuerza. Luego la otra parte, que es la pérdida de sensibilidad. Con los números, estadísticas y cifras de víctimas. Hay que tener cuidado con los niños en casa porque ellos ven esas noticias también.

¿Cómo desarrollar una mentalidad positiva constante?
La estructura es importante. Tener una agenda, en la que hay que incluir deporte y lectura. Los que puedan, que vean buenos documentales, películas, o tocar un instrumento.

Y los que trabajan desde casa, que lo hagan con normalidad. Con la única diferencia de no salir. Hacer siempre ejercicios, porque es necesario oxigenarse. Creo que el día que podamos salir, el mundo será totalmente diferente, apreciaremos muchas cosas. Es como si la naturaleza hubiera dicho: “vamos a darle una lección a los seres humanos”.

Mucha gente dice que esto es una oportunidad para reflexionar, ¿es así?
Sí, tendría que serlo. Porque si no nos lleva a una reflexión, sería un retroceso. Nos quedaríamos en la etapa en que solo teníamos cerebelo y no desarrollamos la corteza cerebral. Es lo que Charles Darwin decía sobre la selección natural, también hay algo de eso, que el que puede sobrevivir, es el que sobrevive.

Esas son las características que se van quedando en el ADN, las otras no. Yo puedo adaptarme, porque habito en una casa con comodidades. Pero hay personas que no la tienen tan fácil, pues trabajan todos los días para comer. Uno, desde su lado privilegiado, debe ayudar. Por eso estudié psicología, para dar un soporte. Porque todos hemos venido con algo al mundo y es muy bueno compartirlo con los demás.

En su faceta artística, su segundo álbum se titula Una vez me volví loca, ¿Cómo así aborda temas psicológicos en las canciones?
Porque cada disco es una manera de transformar el dolor, tal como al poner agua al congelador que luego se convierte en hielo. En el proceso creativo, el dolor se transforma en canción y de ese modo, mientras más canto es un mecanismo para repetir e hilar la trama varias veces en la cabeza, así se supera el trauma. Es una buena manera de eliminarlo.

La producción tiene 10 canciones, como “Los 30”, “Deshecha”, “Lunática”, “Invisible”, entre otras. ¿Son un reflejo de lo que viven las personas en ciertos momentos?
El disco habla de varios estados, momentos, o de condiciones psicológicas y sus consecuencias como el insomnio, depresión, problemas de alimentación, autoestima, pensamientos sobre la vida y la muerte.

Son cosas que a todos les pasa, pero pocos se atreven a contarlo. Cada uno quiere esconder su propia locura lo que me parece una locura. Lamentablemente hay un estigma con el diagnóstico y el sufrimiento, con el ir al psicólogo, o el psiquiatra. Y es algo cotidiano.

Por eso el título, Una vez me volví loca, ¿es para deconstruir una connotación negativa de la locura?
Así es, por eso yo dije “Una vez me volví loca”, y luego regresé, porque la vida es compleja y las heridas son profundas. Además, los mecanismos que la mente tiene no son fáciles. Ese disco lo hice para reivindicar que cualquier persona puede pasar por estados vulnerables.

Y eso, no los hace menos capaces de luego ser mejores personas. En cualquier “locura” tratada, uno puede regresar a la vida normal, eso es lo que me interesa promover con este álbum, la salud mental. Y para tener salud mental hay que atreverse a hablar del tema.

Aunque también hay inspiración de los seres queridos como “Rosario”´ y “Nana”.
Sí, porque en esos momentos medio oscuros, creo que siempre he tenido dos ángeles de la guarda que se han encargado de mí toda la vida. Son mi madre Rosario y mi nana, ambas se merecen grandes homenajes.

Y finaliza con el tema “Cada Viernes”, que aborda un relato de amor intercultural
Así es, porque me gusta siempre terminar con algo esperanzador. Porque luego de cantar de rupturas, en “cada viernes”, surge el sentimiento de atreverse otra vez. Es sobre una relación con una persona del Medio Oriente.

Es un compartir bonito. Hablo de eso porque es la historia de una relación larga y muy linda. Una historia de amor y de encuentro entre dos culturas. Mis discos pueden tener una oscuridad, quizás algo dulzona, pero me gusta paliar con la esperanza que me gusta dejar. (E)

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