Morona y Zamora emprenden lucha contra tráfico de especies

21 de octubre de 2012 00:00

Las selvas de Ecuador, Bolivia, Colombia, Argentina, Perú, entre otros países de la región, son las principales proveedoras de especies silvestres que alimentan el tráfico ilegal hacia la Unión Europea, Asia y los Estados Unidos.

Loros, boas, pitones, monos, tucanes, yacarés y tigrillos son llevados en un viaje en el que tres animales de cada cuatro morirán en el camino. Los hogares del primer mundo son alegrados con el trinar de pájaros exóticos, provenientes -en su mayoría- de América Latina.

En Ecuador la entidad que tiene a su cargo el control del tráfico de animales silvestres es el Ministerio de Ambiente, junto a la UPMA (Unidad de Protección de Medio Ambiente de la Policía Nacional) y las Fuerzas Armadas. Durante 2011 se lograron rescatar unos 775 animales en operativos conjuntos entre personal de la cartera de Estado y la Policía.

En lo que va del presente año se ha conseguido decomisar 2.812 especies. Byron González, director provincial de Ambiente de Zamora Chinchipe, explicó  que para esta tarea cuentan con un ingeniero forestal y un técnico ambiental.

Los controles se cumplen mediante operativos fijos que se efectúan en las casetas policiales ubicadas en las carreteras y móviles, que son ejecutados por personal del Ministerio en distintos lugares de la provincia.

Estas medidas incluyen también inspecciones en los mercados municipales, con la finalidad de evitar el expendio de carne silvestre y el registro de casas que han sido denunciadas como sitios donde permanecen animales en cautiverio.

El manejo posdecomiso, dijo, se efectúa de acuerdo con protocolos específicos que señalan que la reinserción de los animales a su medio depende del espécimen y del tiempo de cautiverio. Si el lapso ha sido corto, explicó, pueden ser reintroducidos de inmediato a su hábitat; en caso contrario, son colocados en centros de rescate de carácter privado, pero autorizados por el Ministerio. En estos sitios son monitoreados permanentemente por el personal de la Dirección, hasta el regreso a su entorno natural.

El funcionario indicó que en este año se han decomisado especies silvestres, entre ellas: oso de anteojos, oso perezoso de 3 dedos, mono machín, puercoespín, boa constrictor, tortuga amazónica y cuchuchos.

Aseguró que no se ha logrado determinar que los traficantes tengan preferencia por alguna especie en particular y que el destino de estos animales suelen ser mercados locales para, en muchos de los casos, comercializar su carne. Los precios a nivel nacional e internacional varían según la especie.

El director provincial de Ambiente de Morona Santiago,  el biólogo Hermógenes Mosquera, afirmó que su provincia es la que menor tasa de tráfico de vida silvestre tiene, gracias a las eficaces medidas de control que se ejecutan.

Tenemos, dijo, recorridos permanentes de guardaparques en las vías de salida de la provincia, además del control fijo en el sector de la Y de Patuca. Además, señaló que también colaboran los técnicos de otras entidades y la Guardia Forestal de Quito. Esta Dirección cuenta con 15 guardaparques distribuidos en toda la provincia, 6 técnicos forestales  y dos guardias forestales.

En esta provincia se recuperan alrededor de 100 animales por año y la mayoría de ellos son loros, monos, cuchuchos, guantas, guatusas y caimanes. Pero los preferidos de los traficantes, por la facilidad del transporte, son loros, monos, tortugas y mariposas. Dentro del país son llevados a Guayaquil, Cuenca, Quito, Ambato; y en el exterior,  EE.UU. y países de Europa y Asia.

Mariposas, loros y monos convertidos en artículos de lucro

El tráfico ilícito de especies exóticas se ha transformado en un negocio que produce inmensas ganancias y, por lo mismo, se vuelve cada vez más difícil de controlar para los gobiernos, debido a que mafias internacionales del contrabando y el narcotráfico controlan el comercio.

Según el Servicio Nacional de Vida Silvestre y Pesca de los Estados Unidos, el tráfico ilegal de animales genera $ 20 mil millones anualmente. De acuerdo con datos del biólogo Hermógenes Mosquera, director provincial de Ambiente de Morona Santiago, los preferidos por los traficantes, por la facilidad para transportarlos, son loros, monos, tortugas y mariposas.

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