La medida llega cuando falta año y medio para las elecciones presidenciales

3,19 millones de franceses sufren el desempleo

- 19 de enero de 2016 - 00:00
Desde 2012 ha aumentado en 600.000 personas el número de desempleados en Francia.
Foto: AFP

El país fue declarado en “estado de emergencia económica y social”. El Gobierno presentó un plan para reducir el paro.

El presidente francés, François Hollande, presentó un plan de choque contra el paro, dotado de 2.000 millones de euros, con el objetivo de contrarrestar el desempleo de larga duración y mejorar la formación de los parados. Francia se encuentra en “estado de emergencia económica y social”.

“Debemos actuar para conseguir un crecimiento más fuerte y una mayor creación de empleo”, declaró Hollande durante su intervención en el Consejo Económico, Social y Medioambiental (CESE), donde subrayó la necesidad de aumentar la capacitación y cualificación de los trabajadores galos. “Tenemos que redefinir nuestro modelo económico y social”.

Desde que llegó al poder en 2012, el número de desempleados en Francia aumentó en unas 600.000 personas, lo que elevó la tasa de paro del país al 10,8%. En total 3,19 millones de personas están sin empleo, la segunda mayor cifra de la Unión Europea (UE), quedando solo por detrás de España.

Las medidas desgranadas por Hollande contemplan bonificaciones de 2.000 euros en dos años para la contratación de parados de larga duración por parte de empresas con menos de 250 empleados y sueldos de al menos 1,3 veces el salario mínimo.

La iniciativa incluye un plan de formación para desempleados de larga duración, del que se beneficiarán medio millón de personas desempleadas que no tienen bachillerato y que estará orientado particularmente hacia la creación de empresas por parte de los demandantes de empleo.

El presidente francés defendió que los 2.000 millones de este plan de choque contra el desempleo serán financiados mediante ahorro, “sin la imposición de impuestos suplementarios”.

“Entre el liberalismo sin conciencia y la espera sin futuro, hay una manera”, afirmó Hollande, apelando a la necesidad de construir un nuevo modelo social.

Acusado por la oposición de querer hacer bajar artificialmente las cifras del desempleo cuando falta un año para la elección presidencial, Hollande sostuvo que su plan no es un “artificio estadístico”.

La oposición denunció una “mentira descarada”. Detrás del plan de formación “se necesitan 500.000 puestos de trabajo, de lo contrario los concernidos volverán al desempleo al día siguiente que terminen la formación”, declaró el secretario general del partido Los Republicanos (LR, conservador), Eric Woerth.

Por su parte, el ultraderechista Frente Nacional criticó ese “enésimo plan de empleo” que “no es más que un plan de candidatura para la presidencial”.

El gobernante anunció asimismo nuevas medidas de flexibilización del tiempo de trabajo y un tope para las indemnizaciones por despido otorgadas por la justicia.

El presidente se declaró dispuesto a “ir hasta el final” para reformar el país, sin tener en cuenta “calendario electoral alguno”, en una evidente alusión a la presidencial de 2017. (I)

5 millones de empleos se perderán

La cuarta revolución industrial, impulsada por la digitalización y la impresión en 3D, acarreará la supresión de 5 millones de empleos en cinco años en las mayores economías mundiales, según un informe del Foro Económico Mundial (WEF).

Estos fenómenos provocarán “grandes perturbaciones no solamente en los modelos empresariales, sino también en el mercado laboral en los próximos cinco años”, afirma el WEF, organizador del Foro de Davos que se iniciará mañana en esa ciudad de los Alpes suizos.

La cuarta revolución industrial transformará la economía mediante la combinación de diversos fenómenos ya existentes, como el internet de las cosas y los Big Data.

La primera revolución industrial fue desencadenada por la generalización de la máquina de vapor, la segunda por la electricidad y las cadenas de montaje y la tercera por la electrónica y la robótica.

Esos procesos transformaron radicalmente los procesos productivos y los mercados laborales y la cuarta no será una excepción, de acuerdo con el WEF, que prevé la supresión de cinco millones de puestos de trabajo en el próximo lustro, especialmente en los países industrializados y emergentes.

Entre los países estudiados figuran Estados Unidos, Alemania, Francia, China y Brasil.

“Sin acciones urgentes y focalizadas para gestionar esa transición a medio plazo y crear una mano de obra competente para el futuro, los gobiernos tendrán que enfrentar un alza constante del desempleo”, así como una agravación de las desigualdades, previene Klaus Schweb, presidente y fundador del WEF, citado en el comunicado. (I)

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