Paulina Aguirre cantó a la mujer y honró al pasillo ecuatoriano

07 de marzo de 2020 09:47

La canción Canoíta se escuchó dos veces en la Sala de Conciertos de la Casa de la Música de Quito la noche del viernes 6 de marzo de 2020. Una letra que cala hondo, un ritmo pegajoso, una interpretación con altura y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional de Ecuador (OSNE) justificaron la repetición por parte de Paulina Aguirre, la cantautora ecuatoriana radicada en EE.UU.

Con ese número, arreglo de Pablo Aguirre, dedicado a la migración que cruza el Río Bravo buscando en el Norte el país de los sueños, ella obtuvo la Gaviota de Plata del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2016, una de las credenciales que la convierte en una de las intérpretes ecuatorianas más destacadas de los últimos años.

“Paulina Aguirre Sinfónico” fue el título de este concierto que dedicó a la Mujer en su Día Internacional y donde se escucharon números como María, Mujer de fe y Eres mi refugio, cuyas letras y arreglos musicales emocionaron a los asistentes.

Lo mejor de la noche fue el lanzamiento de su sencillo Sin querer sentir, sentir, sentir, así como el nuevo tema Frágil, del proyecto que emprende con Mario Domm, del grupo mexicano Camila.  

No podía faltar en el programa la canción Esperando tu voz que, según confesó al público, cuando la compuso “me sentía como en un desierto” y que está incluida en el álbum premiado en 2009 con el Grammy Latino como el Mejor en la categoría de música cristiana en español.

Temas de nuestros tiempos inspiran a Paulina Aguirre. Es el caso del ciberbullying que toma forma en la letra de Como los demás, también escuchado en el concierto y que estrenó en noviembre de 2019. La canción pertenece a la banda sonora de la película ecuatoriana Dedicada a mi ex, del director Jorge Ulloa, que está en la carrera por el Premio Platino del Cine Iberoamericano 2020.

Tras un intermedio de 15 minutos, subió al escenario con un nuevo vestuario, siempre de negro, e interpretó una selección de pasillos ecuatorianos como El alma en los labios, Cinco centavitos, Negro azabache y ese clásico infaltable que es El aguacate, los cuales fueron coreados por los asistentes.

Paulina, visiblemente emocionada, rindió un tributo de admiración a la música ecuatoriana cuando reconoció frente al público la dificultad que conlleva cantarla, pues como, según dijo, obliga a realizar un esfuerzo máximo. Tuvo frases de elogio para el compositor Julio Bueno, de quien interpretó su canción Tuyo.

El éxito de “Paulina Aguirre Sinfónico” se vio coronado por el acompañamiento de la OSNE bajo la magistral batuta del maestro ruso Yuri Sobolev, que abrió el concierto con la ejecución de la obertura de la ópera Ruslán y Liudmila y, después del intermedio, ejecutó una pieza del conocido ballet Cascanueces, de Chaikovski.

El show deparó otras sorpresas, como la presencia de un coro de tres niños y la colaboración de cantantes como Carlos Sebastia, quien llegó desde Los Ángeles, EE.UU. para acompañarla, además de la actuación de los ecuatorianos Rafael Leroux, Fernanda Karolys y Juan Carlos Villota.

Paulina y sus invitados, a instancias de los presentes, tuvieron que interpretar finalmente la laureada Canoíta que, con el coro de voces, cerró el espectáculo a ritmo de fina parranda.

La cantautora agradeció la realización de este show sinfónico en su Quito natal y mencionó nombres imprescindibles como el de Hernán Vásquez, director ejecutivo de la OSNE, así como a su banda que discretamente se situó detrás de la orquesta pero que constituyó un notable soporte para su actuación, formada por Fidel Vargas (baterìa), Mateo Jaramillo (percusión), Edwin Proaño (bajo), Esteban Acosta (guitarra 1) y Héctor Cabrera (guitarra 2) y Pablo Aguirre (piano y guitarra). 

Sensible, sencilla, sobria, elegante y dueña de una voz espectacular, Paulina dijo hasta pronto a un público conocedor de su arte y que la espera en un nuevo encuentro con sus letras de profundo contenido espiritual y social. (I) / AGC

 

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